El Coloso habló, el campo decidió y Peralta gritó lo que todos sentían
Después de la redención de Barrionuevo y la promesa de Ferraresi, llegó la hora de saber si la maldición era un mito o una ley natural. El césped del Coloso, árbitro silencioso de todas las guerras, tuvo la última palabra.
Alberto Gambetta ·