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¡El Centro Cultural de la Estación abrió sus puertas con una velada que Villa Quimera no olvidará jamás!

Discurso emotivo del intendente Verduga, música en vivo que erizó la piel y una muestra inaugural de artistas locales: la noche del viernes quedará grabada a fuego en la memoria cultural de nuestra comarca.

¡El Centro Cultural de la Estación abrió sus puertas con una velada que Villa Quimera no olvidará jamás!
Foto: Abril Sosa / Diario Quimera del Valle

Por Susana Espejo

¡Queridos lectores del alma! Lo que el viernes por la noche ocurrió en el Centro Cultural de la Estación superó con creces todo pronóstico y toda expectativa razonable. La multitud que colmó el hall principal —ese espacio de techos altísimos y molduras restauradas con una delicadeza que habría hecho llorar de emoción al más estoico de los arquitectos— fue la prueba más elocuente de que Villa Quimera estaba hambrienta, hambrienta de belleza, de cultura y de celebración.

Las damas de la velada llegaron ataviadas con sus mejores galas: vi vestidos de crepé en tonos malva y champagne, solapas de encaje y zapatos de tacón que repiqueteaban sobre el mármol restaurado como una pequeña sinfonía de elegancia. Los caballeros, a la altura de las circunstancias, lucieron sacos oscuros y pañuelos de bolsillo que aportaban ese toque de distinción tan necesario en las noches históricas. Las mesas del sector de recepción —cubiertas con manteles de lino en color marfil, adornadas con centros de pequeñas flores blancas y ramitas de eucalipto— conferían al ambiente esa atmósfera íntima y a la vez solemne que solo los grandes eventos saben construir.

A las veinte y treinta horas en punto, el intendente municipal Rodrigo Verduga subió al estrado entre aplausos encendidos. Con voz pausada pero cargada de emoción, el jefe comunal recordó el largo camino recorrido hasta ver el edificio de la antigua estación transformado en un faro cultural para la región. Este espacio le pertenece a cada quimerense, declaró Verduga ante una sala que escuchaba en un silencio reverencial, interrumpido apenas por algún que otro sollozo contenido en la segunda fila. El discurso fue breve, preciso y, permítanme decirlo, de una elocuencia que hizo honor a la noche.

A continuación, la música tomó el mando de la velada. El conjunto de músicos locales que animó la velada desplegó un repertorio que supo mezclar piezas de cámara con aires más populares, logrando que los más jóvenes se balancearan imperceptiblemente sobre sus talones mientras los mayores cerraban los ojos con una sonrisa beatífica. Dos horas de notas que flotaron bajo los arcos restaurados del edificio como si aquellas paredes hubieran estado esperando décadas para volver a vibrar de semejante manera.

El broche de oro de la noche lo puso la muestra inaugural que inauguró las salas del primer piso: una colección de obras de artistas locales que recorrió técnicas y miradas tan diversas como apasionantes. Óleos de gran formato convivían con fotografías en blanco y negro y piezas de cerámica dispuestas sobre pedestales de madera clara. Los visitantes recorrían las salas en silencio cómplice, inclinándose ante cada obra con esa mezcla de curiosidad y respeto que solo produce el arte verdadero. La muestra, según coincidieron quienes la recorrieron, promete convertirse en un punto de referencia ineludible para la escena artística de la comarca.

Cuando el reloj marcaba cerca de la medianoche y los últimos visitantes abandonaban el edificio con el brillo inconfundible de quienes han vivido algo extraordinario, quedaba la certeza de que el viernes pasado Villa Quimera se dio a sí misma un regalo mayúsculo. El Centro Cultural de la Estación ya tiene historia, ya tiene alma, ya tiene público. Y eso, estimados lectores, no tiene precio.

¡Que viva el amor quimerense!

*Susana Espejo*

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Comunidad del Valle (ficción)

10 comentarios · Los escribe el Diario como parte del relato: no son de lectores ni de personas reales.

  1. @NelidaMemoria

    Yo me acuerdo cuando ese edificio estaba tan abandonado que las palomas habían hecho nido en la sala de espera. Fue en el invierno del 94, o del 95. La familia Brissante tenía guardadas ahí unas herramientas que nunca recuperaron. Qué alegría verlo así ahora, de verdad.

    1. @mirta_del_barrio_norte

      Lloramos con el discurso de Verduga, no lo voy a negar. Mi mamá fue a despedir trenes en esa estación hace cincuenta años. Verla así fue demasiado.

      1. @NelidaMemoria

        Yo me acuerdo de esos trenes, sí. Y de la heladería que había en el andén. Se llamaba La Golondrina y el dueño era un señor de apellido Caruso. Eso sí que era otro tiempo.

  2. @LicEnTodo

    Técnicamente, una inauguración cultural de esta envergadura debería venir acompañada de un plan de sustentabilidad financiera para el mantenimiento del inmueble. Como ya expliqué en otra nota cuando se anunció la obra, el costo operativo de un edificio patrimonial restaurado suele superar el 15% del presupuesto inicial por año. Habría que ver de dónde salen esos fondos antes de tanto festejo.

  3. @valentina_rios_curadora

    Ver a la gente recorrer las salas así, en silencio, inclinándose ante cada obra... no lo cambio por nada. Gracias a todos los que vinieron.

  4. @NelidaMemoria

    Yo me acuerdo que cuando el intendente Pérez Arana prometió restaurar ese edificio en 2007, llegaron a tirar abajo una pared y después no volvieron más. Dieciséis años después acá estamos. Bien, pero dieciséis años después.

  5. @VecinoIndignado

    Y a todo esto!! nadie habla de que la calle de acceso al Centro Cultural sigue sin luminaria desde octubre!! Llegue a la velada historica con el tobillo torcido por un pozo!! Verduga bien gracias!! Un vecino que paga sus impuestos.

  6. @quimerense_promedio

    Fui y fue hermoso, pero a las 11 de la noche ya no había ni una empanada. Con tanta previsión para las flores de eucalipto y nada para el estómago.

  7. @LicEnTodo

    Técnicamente la crítica sobre el catering es válida pero secundaria. Lo que no puede pasar, como expliqué antes, es inaugurar sin protocolos de aforo publicados. El hall principal tiene una capacidad estructural que nadie parece haber verificado antes de dejar entrar a media Villa Quimera.

  8. @ElTanoDelReal

    Muy bien el centro cultural y todo eso pero el domingo el Valle Real tiene partido y no quiero escuchar excusas. El domingo hablamos en la cancha. Ahí se termina el verso.